Hola familia de dog lovers.  Comenzamos con la ansiedad por separación, algo que ha estado muy presente en la vida de Aro y Luna tras sacarlos de la perrera ¿El truco? Paciencia y hacer las cosas bien ¡No desesperes!

[Por fin mamá está un poco más libre aunque sigue de exámenes, pero estamos con las pilas bien cargadas para traeros este 2019 nuevas entradas cargadas de información y consejos.] Bueno vamos allá:

¿Qué es la ansiedad por separación?

Es un problema que sufren algunos peludos (tanto perros como gatos) cuando se quedan solos en casa. También puede pasar cuando estés lejos de ellos en la misma casa pero en otra habitación. El perro tratará de estar en contacto contigo todo el tiempo.

En muchas ocasiones las manifestaciones de pánico pueden venir de un cambio de horario. El perro lo notará y comenzará a agobiarse.
No es un tema díficil de tratar, pero sino lo haces bien, podrás incluso potenciarle la ansiedad y el miedo. Ahí consulta busca ayuda de un buen profesional.

¿Qué suele pasar?

La angustia que les genera puede llegar hacerles romper objetos, ladrar por horas, aullar, orinar, vomitar y hacerse caca. En el caso de Aro eran continuos ladridos  y lloros sin parar, durante las horas que fuesen. También se hacía pipí nada más salías por la puerta.

No obstante, es muy importante que sepas diferenciar cuando el perro tiene miedo de quedarse sólo en casa, de cuándo es destructivo jugando como suele pasar con cachorros y perros jóvenes.
La solución jamás será encerrarlos, esto le potenciará toda la ansiedad aún más.

Si quieres saber cómo prevenir e intervenir en caso de que tu perro tenga pánico cuando se queda sólo, a continuación te damos 5 consejos que debes seguir:

1- Acostumbra a tu perro a estar solo

Es importante que desde un principio acostumbres al perro a estar solo y no excesivamente pegado a ti. Haz salidas graduales y aprovecha para enseñarle órdenes básicas como por ejemplo ”sienta” o ”quieto”

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2- Cuando llegues a casa

Cuando regreses a casa hazle un saludo corto para que sea consciente de que le has visto pero no aumentes su alteración.
Ellos se merecen un saludo, para nada me parece correcto como dicen en algunos sitios, el no saludarles.  Es como si entramos a casa, y no saludamos a las personas que hay dentro. Su frustración puede ser aún mayor. Así que intenta saludar cuando se haya calmado un poco. Es decir, no lo ignores pero tampoco lo saludes efusivamente. 

3- Déjale juguetes rellenables

Podemos probar siempre antes de irnos de casa dejándoles kongs rellenos para que puedan interactuar con ellos entrenando su olfalto. Así se entretienen.
Nuestra experiencia con Aro: En cuanto terminaba con este juguete, se liaba de nuevo a ladrar. Lo que cuando su nivel de ansiedad por separación es muy alto, a veces ni prestan atención a los juguetes que les dejamos.

4- No castigues

No castigues por lo que haya hecho mientras has estado fuera. Todo lo contrario. Tu perro no entenderá, sino le regañas en el momento de hacer la trastada. Educa siempre en positivo, obtendrás así buenos resultados.
Recuerda: Cualquier cosa que hagas mal puede ser un paso para atrás.

5- Trabaja el desapego

1.- Mima a tu peludo cuando tú quieras, no cuando él lo reclame. Esto nos pasaba con Luna, lo hemos tenido que trabajar muchísimo. No es algo fácil pero sí posible. Requiere mucha fuerza de voluntad por parte del dueño y de los miembros que convivan con el perro.

2.-  Cuando estés en casa, trabaja el encerrarte en un cuarto con tu perro fuera. Ve aumentando progresivamente esos pequeños tiempos.

Nuestra experiencia con Aro y Luna

Aro estuvo acostumbrado 8 años a dormir con papá por las noches en su cama. Cuando papá y mamá nos fuimos a vivir juntos a una nueva casa, había unas nuevas reglar que acatar y Aro tenía que aprenderlas. Tenía que aprender a dormir en su sitio, no en nuestra cama.
Es algo bueno para él y para la vida en pareja. Lo que estuvimos casi dos meses levantándonos de la cama cada vez que ladraba o lloraba en la puerta. Le dábamos la orden de ”ahí” y él se iba a su cama. Le dábamos una segunda orden de ”sienta” y siempre lo premiábamos por ello. Así, sucesivamente. Cuesta mucho, muchas noches sin dormir bien pero algo que te da calidad de vida a la larga. 
La llegada de Kimbo también ayudó muchísimo aunque debes tener cuidado porque la ansiedad de separación sino la trabajas correctamente el otro perro puede llegar a comportarse igual por ”imitación”. No fue nuestro caso.

Luna vino de la perrera con mucha ansiedad por separación. Lloraba y aullaba bastante e hicimos con ella lo mismo que hicimos con Aro. Y funcionó. Sin embargo, ella aprendió mucho más rápido que Aro. Al estar acompañada por él y Kimbo se sentía también más segura con ellos.  No por ello hemos dejado de trabajarla a ella sola.

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3- Trabaja las salidas: Un día sal un minuto y así vas aumentando el tiempo muy progresivamente con varias salidas al día. Es algo que requiere muchísima paciencia y tiempo.

NO OLVIDES: todos los humanos de la casa deben estar de acuerdo en todas las pautas. En el momento que alguien falle, volverá todo al punto de partida.
Es muy importante también, cuando tienes más de un perro que sigas trabajando las salidas y dejarlos solos en casa en algún momento.

¿Tienes experiencia con la ansiedad por separación? ¿Algún consejito más que quieras dar? No olvides en comentarlo así ayudarás a otros dog lovers. ¡Hasta la próxima!

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